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Rehabilitación propioceptiva del esguince de tobillo en deportistas: evidencia clínica del tratamiento

Ultima edición: Agosto 29, 2025, 18:16 Hrs

El esguince del ligamento lateral externo (LLE) del tobillo representa una de las lesiones musculoesqueléticas más comunes en el deporte. Aunque suele considerarse una lesión menor, su manejo inadecuado puede conllevar disfunción crónica, inestabilidad articular y riesgo elevado de recidiva. En este contexto, la fisioterapia juega un papel crucial, especialmente a través de protocolos que integran entrenamiento propioceptivo, orientados a restaurar el control neuromuscular y la estabilidad funcional del tobillo.

La propiocepción, entendida como la capacidad del sistema nervioso para percibir la posición y el movimiento de las articulaciones, se ve alterada tras un esguince de tobillo, incluso después de que desaparezca el dolor. Por ello, su recuperación es un objetivo terapéutico prioritario en fases subagudas y crónicas del proceso de rehabilitación.

Fisiopatología del esguince lateral de tobillo en deportistas

El ligamento lateral externo está compuesto por tres fascículos: el peroneoastragalino anterior (PLAA), el peroneocalcáneo (PLC) y el peroneoastragalino posterior (PLAP). De ellos, el PLAA es el más frecuentemente lesionado en los esguinces en inversión con flexión plantar, mecanismo típico en deportes como fútbol, baloncesto, voleibol o atletismo.

Tras el traumatismo, además del daño ligamentoso, se produce una alteración de los receptores propioceptivos articulares y periarticulares. Esto afecta los reflejos posturales, el tiempo de reacción muscular y la estabilidad funcional, lo cual explica la alta tasa de recurrencia (hasta el 70% en algunos estudios) si no se realiza una rehabilitación adecuada

Importancia del entrenamiento propioceptivo en la recuperación funcional

La evidencia actual destaca que el entrenamiento propioceptivo reduce significativamente la incidencia de nuevos esguinces, mejora el control postural y acelera el retorno deportivo. A diferencia de los tratamientos centrados únicamente en la fuerza muscular o el rango articular, los programas propioceptivos abordan directamente la deficiencia sensoriomotriz residual, elemento clave en la inestabilidad funcional del tobillo.

Entre los beneficios clínicamente documentados del trabajo propioceptivo se encuentran:

  • Mejora de la estabilidad dinámica del tobillo.
  • Reducción de la oscilación postural en tareas unipodales.
  • Disminución del tiempo de latencia de respuesta muscular.
  • Mayor seguridad y confianza en la ejecución de gestos deportivos.

La neuroplasticidad inducida por estos entrenamientos favorece una reorganización eficiente de los patrones motores, lo que disminuye la dependencia de mecanismos compensatorios y el riesgo de recaída.

Elementos esenciales del abordaje propioceptivo

Para que el entrenamiento propioceptivo sea eficaz, debe cumplir con criterios de progresión, especificidad y adaptabilidad. Un protocolo eficaz incluirá:

Entrenamiento en apoyo monopodal

El control de la postura en carga unipodal es fundamental, ya que refleja las exigencias funcionales del deporte. Se inicia sobre superficies estables y se progresa a superficies inestables (como BOSU, discos de equilibrio o colchonetas), incorporando tareas adicionales que simulen condiciones deportivas.

Reacción postural anticipatoria y reactiva

El estímulo de reflejos automáticos mediante ejercicios con perturbaciones externas o con cambios rápidos de dirección ayuda a restablecer la capacidad de respuesta frente a desequilibrios imprevistos.

Integración de tareas funcionales específicas

A medida que el paciente progresa, se integran movimientos propios del deporte practicado: recepciones de salto, desplazamientos laterales, pivotes o tareas visuales que interfieran con el control postural.

Retroalimentación sensorial

El uso de feedback visual o auditivo durante el ejercicio facilita el reaprendizaje motor. Técnicas como la grabación en vídeo, espejos o plataformas con biofeedback pueden potenciar el rendimiento terapéutico.

Progresión clínica del tratamiento fisioterapéutico

La rehabilitación debe planificarse en fases, en función del estado clínico del paciente y los objetivos funcionales. Una guía terapéutica podría organizarse del siguiente modo:

Fase aguda (0–5 días)

  • Control del dolor e inflamación con medios físicos.
  • Movilización activa sin carga.
  • Educación postural y ejercicios isométricos.

Fase subaguda (5 días–3 semanas)

  • Inicio del apoyo progresivo.
  • Ejercicios de equilibrio en carga parcial.
  • Activación de peroneos y control motor del tobillo.

Fase funcional (3–6 semanas)

  • Ejercicios de inestabilidad controlada.
  • Tareas dinámicas con desplazamiento.
  • Simulación deportiva supervisada.

Fase de retorno al deporte (>6 semanas)

  • Entrenamiento específico de alta exigencia.
  • Valoración de criterios de retorno seguro (test de salto, test de equilibrio dinámico).
  • Prevención secundaria con uso de ortesis o vendajes funcionales en entrenamientos.

Resultados clínicos y evidencia científica

La revisión analizada confirma que los programas de entrenamiento propioceptivo estructurados reducen en más del 40% la incidencia de nuevos esguinces en deportistas. Además, mejoran parámetros como:

  • Tiempo de reacción peronea.
  • Índice de equilibrio postural.
  • Escalas funcionales como FAAM o AOFAS.
  • Nivel de confianza y percepción de estabilidad.

Estos resultados respaldan el uso rutinario de programas propioceptivos como parte central del tratamiento fisioterapéutico tras un esguince de LLE en atletas.

Formación recomendada para fisioterapeutas deportivos

Para aplicar con eficacia estos abordajes, el fisioterapeuta debe contar con formación específica en valoración funcional, control motor, prevención de lesiones deportivas y readaptación al esfuerzo. En FisioCampus, puedes encontrar formaciones como:

Estas herramientas permiten al fisioterapeuta diseñar planes de intervención basados en evidencia, seguros y adaptados a cada disciplina deportiva.

Conclusión

El entrenamiento propioceptivo es un pilar esencial en la rehabilitación del esguince del ligamento lateral externo del tobillo, especialmente en deportistas. Su inclusión temprana, progresiva y específica permite restablecer la estabilidad funcional, prevenir recidivas y optimizar el retorno al rendimiento deportivo. El abordaje fisioterapéutico debe basarse en una evaluación individualizada, una intervención multimodal y un seguimiento a largo plazo que garantice resultados sostenibles y seguros.

Bibliografía

  1. Hernández Gómez R. Los abordajes terapéuticos propioceptivos efectivos en esguince del ligamento lateral externo de tobillo en deportistas [Trabajo Fin de Grado en Internet]. Lleida: Universitat de Lleida; 2021 [citado 21 de julio de 2025]. Disponible en: https://repositori.udl.cat/server/api/core/bitstreams/a9e93d01-81b8-4a29-93f3-738f0b3d1326/content
     
Autor: Albi Bello

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