Trastornos Temporomandibulares: signos, síntomas y tratamientos en fisioterapia

Trastornos Temporomandibulares: signos, síntomas y tratamientos en fisioterapia
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(h3) Punto grueso

Para poder realizar un adecuado tratamiento de la ATM es necesario conocer bastante bien la musculatura inframandibular o infrahiodea. El problema es, que normalmente esta musculatura no se suele tomar en cuenta en los casos de disfunciones  de la articulación temporomandibular. Por tanto, se corre el riesgo de dejar importantes estructuras por fuera.

En este vídeo te hablaremos acerca de cuáles son estos músculos, donde se encuentran y sobre todo como se relacionan a la articulación temporomandibular a nivel patológico. Por tanto, para alcanzar este objetivo se hablará de la anatomía y biomecánica funcional de la musculatura inframandibular. Para eso debemos conocer los:

Suprahiodeos

  • Milohiodeos.
  • Genohiodeos.
  • Estilohiodeo.
  • Digástrico.

Infrahiodeos

  • Omohioideo.
  • Esternohiodeo.
  • Esternotiroideo.
  • Tirohiodeo.

Para conocer mayores detalles al respecto, te invitamos a visualizar este interesante vídeo.

 

La Articulación Temporomandibular (ATM) comprende un conjunto de estructuras anatómicas que establecen una estrecha relación entre el hueso temporal, en la base del cráneo, y la mandíbula. Ella se encuentra dispuesta entre el cóndilo de la mandíbula y la eminencia y fosa articular del temporal.

Esta articulación es una de las más complejas del organismo, clasificada como ginglimoartroidal o diartrosis bicondílea que, a pesar de estar formada por dos huesos, es considerada como compuesta y funcionalmente es la única articulación bilateral.

Características estructurales y de movimiento de la articulación temporomandibular

Entre estas estructuras óseas, encontramos un disco de fibrocartílago, que actúa en absorber el estrés y permite que el cóndilo se mueva con facilidad durante los movimientos que realiza la boca. La presencia del disco interarticular previene el choque óseo y el posible desgaste de las estructuras óseas implicadas. Estas estructuras óseas se unen mediante fuertes ligamentos que forman la cápsula articular.

Articulación temporomandibular (5)

Algunos de los movimientos principales de la articulación temporomandibular son:

  • Apertura
  • Cierre
  • Protrusión
  • Retrusión
  • Rotación lateral

Gracias a la combinación de estos movimientos, las funciones principales de la ATM son la masticación y el habla.

Por eso, los músculos que intervienen en los movimientos de la ATM son:

  • Músculo Masetero: se encarga de la elevación de la mandíbula y aprieta los dientes.
  • Músculo Temporal: se encarga de elevar y retraer la mandíbula al mover el maxilar hacia el mismo lado de la masticación.
  • Músculo Pterigoideo Lateral: cuando se contrae bilateralmente protruye y deprime la mandíbula, cuando se contrae unilateralmente de forma alternada produce movimientos laterales de mandíbula.
  • Músculo Pterigoideo Medial:  Ayuda a elevar la mandíbula, si se contrae bilateralmente ayuda a la protrusión, si se contrae unilateralmente protruye el mismo lado, si se contrae alternadamente produce movimientos de trituración al comer.
  • Músculo Digástrico: este permite el descenso de la mandíbula con ayuda de la gravedad.

Musculatura supramandibular 

Al momento de tratar cualquier disfunción de la articulación temporomandibular es necesario conocer muy bien la musculara que se encuentra asociada a esta articulación, con la finalidad de realizar un abordaje adecuado. En esta articulación se compone de diversos músculos, los cuales en FisioCampus hemos dividido en 2 grupos para explicarte de manera detallada, los músculos supramandibulares y la musculatura infrahiodea.

En cuanto a la musculatura supramandibular, esta se subdivide en musculatura superficial y musculatura profunda.

Musculatura superficial:

  • Músculos temporales.
  • Masetero
  • Cigomático.
  • Buccinador, entre otros.

Un buen conocimiento de estas estructuras puede hacer la diferencia entre la aplicación correcta o incorrecta del protocolo de tratamiento de las disfunciones de la articulación temporomandibular. Por eso, os compartimos este vídeo de gran utilidad para estos casos.

Al existir cualquier alteración de estos músculos puede provocar problemas en la ATM, comprometiendo su equilibrio y su función normal.

Musculatura infrahiodeos 

Para poder realizar un adecuado tratamiento de la ATM es necesario conocer bastante bien la musculatura inframandibular o infrahiodea. El problema es, que normalmente esta musculatura no se suele tomar en cuenta en los casos de disfunciones  de la articulación temporomandibular. Por tanto, se corre el riesgo de dejar importantes estructuras por fuera.

En este vídeo te hablaremos acerca de cuáles son estos músculos, donde se encuentran y sobre todo como se relacionan a la articulación temporomandibular a nivel patológico. Por tanto, para alcanzar este objetivo se hablará de la anatomía y biomecánica funcional de la musculatura inframandibular. Para eso debemos conocer los:

Suprahiodeos

  • Milohiodeos.
  • Genohiodeos.
  • Estilohiodeo.
  • Digástrico.

Infrahiodeos

  • Omohioideo.
  • Esternohiodeo.
  • Esternotiroideo.
  • Tirohiodeo.

Para conocer mayores detalles al respecto, te invitamos a visualizar este interesante vídeo.

¿Qué son los trastornos temporomandibulares o disfunción temporomandibular?

Estos se refieren a un grupo de patologías que afectan a los músculos masticatorios, la ATM y las estructuras musculoesqueléticas de cabeza y cuello relacionadas a ella. Estos trastornos frecuentemente provocan dolor craneocervical y cefaleas, motivo por el cual pueden ser llamados también trastornos craneomandibulares.

La disfunción temporomandibular o síndrome de Costen es una entidad patológica relacionada con problemas funcionales de la ATM y/o de los músculos masticatorios.

Trastornos más comunes que afectan la ATM

Entre los trastornos más comunes de la ATM podemos conseguir:

  • Bruxismo.
  • Fracturas.
  • Luxaciones.
  • Artritis.

Los factores de riesgo de los trastornos en la ATM

Existen diferentes factores de riesgo que influyen en la patología de la ATM:

Factores genéticos de la patología temporomandibular

Algunos estudios genéticos implicados en el metabolismo de las catecolaminas y los receptores adrenérgicos sugieren que algunos polimorfismos podrían estar asociados con cambios en la respuesta al dolor y su procesamiento en pacientes con trastornos de la ATM crónicos.

Factores traumáticos de la patología temporomandibular

existiendo diferentes formas de traumatismo en las estructuras de la articulación temporomandibular pueden producir alteraciones intraarticulares. Los cambios inflamatorios posteriores en el líquido sinovial pueden producir alteraciones en el funcionamiento de los tejidos.

Por otro lado, los traumatismos directos sobre la mandíbula durante la apertura de la boca pueden llegar a ser muy nocivos, ya que hay un desplazamiento brusco de la mandíbula respecto al hueso temporal. Provocando una dislocación articular, involucrando también estructuras adyacentes.

Otro tipo de traumatismos, aunque no tan bruscos, pueden ser los que se producen por extensión exagerada de la mandíbula producida, por ejemplo, técnicas odontológicas prolongadas o intervenciones quirúrgicas de larga duración, donde se necesita sedación y las estructuras articulares no estabilizan correctamente.

Factores psicológicos de la patología temporomandibular

Actualmente se conoce que los síntomas de la ATM están íntimamente relacionados con trastornos psicológicos, como ansiedad, depresión, estrés o alteraciones en los rasgos de la personalidad.

Signos y síntomas de los trastornos de ATM

Los pacientes con trastornos de la ATM suelen presentar como signos y síntomas principales los siguientes:

  • Dolor en la ATM y a nivel de los músculos masticatorios.
  • Asimetría o limitación en el movimiento de la mandíbula.
  • Chasquidos o crepitaciones articulares.
  • Existe espasmo muscular.
  • Incapacidad para realizar la apertura bucal.
  • Desviaciones mandibulares.
  • Con presencia de síntomas asociados encontramos dolor facial, dolor de oído, tinnitus, cefaleas, vértigos y cervicalgias.
  • Cuando el proceso se vuelve crónico, se pasa a un dolor persistente asociado a alteraciones psicológicas y de la conducta, como depresión, baja calidad del sueño y poca energía.

Estadísticas interesantes acerca de los trastornos de la ATM

Se plantea que los trastornos de la ATM son las causas más comunes de dolor facial después del dolor dental y que puede afectar hasta el 15% de la población general. Entre algunos estudios epidemiológicos y clínicos realizados se demostró que más del 50 % de la población adulta examinada padecía algún signo de trastorno de la ATM.

Estos trastornos de la ATM afectan con mayor frecuencia al sexo femenino, en una relación de 4:1 y de 2:1 según otros estudios. Este dato es de suma importancia, porque los estudios comentan, que las mujeres de edades comprendidas entre los 25 y los 35 años presentan trastornos de la ATM con más frecuencia.

Se llega a la conclusión de que los trastornos de la ATM son un problema muy frecuente, ya que aproximadamente el 80 % de la población general tiene al menos un signo clínico de esta disfunción, ruidos, desviación mandibular o bloqueo y algunos alrededor del 33 % tiene síntomas como dolor y limitación funcional. El 50% de los pacientes asintomáticos sufren sonidos articulares y desviaciones en la apertura de la boca, pero se suelen considerar dentro del rango normal y no requieren tratamiento. Otros signos presentes, como la limitación en la apertura de la boca y cambios oclusales, solo ocurren en el 5% de la población general.

Un buen diagnóstico es importante para tratar las alteraciones de la ATM

Para realizar un diagnóstico adecuado este deberá incluir una historia clínica completa, una exploración exhaustiva tanto objetiva como subjetiva y pruebas complementarias que nos ayuden a identificar los signos y síntomas que padece el participante.

La historia clínica debe recoger toda la información relativa a los síntomas principales, antecedentes médicos, si sufre o ha sufrido cefaleas, traumatismos directos o indirectos, hábitos parafuncionales y factores psicológicos, entre otros factores.

En cuanto a la presencia del dolor, será necesario la recolección de datos acerca de su localización, comienzo, tipo, duración, intensidad y evolución. Uno de los cuestionarios utilizados para guiar el diagnóstico consta de 10 preguntas relacionadas con los síntomas más frecuentes: dolor, ruidos articulares, limitación en los movimientos mandibulares, así como los síntomas asociados.

En la exploración física, la observación de la postura corporal y la existencia de asimetrías faciales. También, se palparán los músculos masticadores ejerciendo una presión firme para evaluar si hay dolor, sensibilidad o presencia de puntos gatillos. Así mismo, se deberá medir el rango de movimiento y palpar la musculatura de la región cervical: esternocleidomastoideo, esplenios y trapecio, etc.

La ATM se palpará en reposo y durante los movimientos mandibulares. Se medirá la amplitud articular de los movimientos de apertura, lateralidad y protrusión de forma activa. La amplitud normal de apertura medida desde los bordes incisales es de 53-58 mm, o de 40-50 mm y se considera limitada por debajo de 40 mm. Los movimientos de lateralidad se miden a partir de la línea media, siendo el rango normal de 8-11 mm y considerándose limitados por debajo de 8 mm. El movimiento de protrusión se valora visualmente si los incisivos inferiores sobresalen de los superiores.

El tratamiento ideal para la ATM

Para los trastornos de la ATM no existe un tratamiento estándar para tratar cada una, hay que tener en cuenta la individualidad del mismo para cada participante, para que esté dirigido a reducir el dolor, el reequilibrio de las fuerzas musculares y para restaurar su función.

Con la ayuda de diferentes técnicas podemos tratar estos trastornos.

Recuperación funcional de la ATM (6)

  • La enseñanza al participante para que realice ejercicios mandibulares como activos, pasivos y contra resistencia, para así mejorar la coordinación muscular y fortalecer los músculos de la masticación, técnicas de automasaje, estiramientos y ejercicios posturales.
  • Magnetoterapia por su efecto sedante, antiinflamatorio y regenerativo.
  • Termoterapia: como la aplicación de ultrasonido, electroterapia analgésica.
  • Aplicación de TENS en el tratamiento del dolor crónico.
  • La aplicación de la punción seca, para tratar los puntos gatillos presentes, con el fin de conseguir una respuesta de espasmo local, dando lugar a la disminución del dolor y a la posterior relajación de la zona.

Diagnóstico y tratamiento para patologías cervicales y la ATM 

Las patologías de la articulación temporomandibular y las cervicales, en muchas ocasiones se encuentran estrechamente relacionadas, por lo que al realizar la valoración de un paciente de cervical o de problemas con la ATM, ambas estructuras deben tomarse en cuenta.

Es importante tomar en cuenta que la cabeza se divide principalmente en 3 regiones, las cuales son:

  • Región cervical.
  • Región temporomandibular.  
  • Región dental.

En este vídeo te hablamos un poco sobre cómo debe ser el diagnóstico y el tratamiento de ambas afecciones, lo cual te puede servir como guía si tienes un paciente que presente alguna patología de estas áreas. Te recordamos que esto es sólo una propuesta y que puede modificarse según las necesidades del paciente o tu criterio propio.  

La terapia manual y movilizaciones de la ATM

Estos son algunos ejemplos sobre movilizaciones y técnicas de terapia manual que se realizan en la ATM:

  • Movilización de los tejidos blandos: la cabeza y la musculatura de la mandíbula, aplicación de desactivación de los puntos gatillo, tratamiento miofascial, masaje puntual.
  • Movilización articular: para tratar las articulaciones extremadamente irritables mediante la desactivación de puntos gatillo, estiramiento postisométrico por medio de la técnica de Mitchell.
  • Oscilación de máxima amplitud dentro del recorrido disponible y movimientos en recorrido completo.
  • Movimientos de pequeña amplitud al final del recorrido que mueve la articulación más allá de la restricción.
  • Coordinación neuromuscular de ATM, esta se realiza tras movilizar los tejidos blandos. Se usan isométricos en todas las direcciones de movimiento seguido de estiramientos.
  • Cabe destacar, además, el uso de la terapia manual ejecutada por el propio paciente como son los estiramientos pasivos que se deben de enseñar para que se puedan llevar a cabo en casa y los ejercicios de automovilización.

Referencias Bibliográficas

  1. Cubero, A. Efectividad de los tratamientos en fisioterapia en pacientes con bruxismo: revisión sistemática. 2017. https://repositori.udl.cat/handle/10459.1/60446
  2. Cuesta, J. Efectividad de la terapia manual en los trastornos de la articulación temporomandibular. 2018. http://tauja.ujaen.es/bitstream/10953.1/3073/1/Trabajo%20Fin%20de%20Grado.%20Jose%20Antonio%20Cuesta%20Teba.pdf
  3. Gutiérrez, V. Tratamiento fisioterápico en las principales disfunciones de la articulación temporomandibular. 2017. http://uvadoc.uva.es/handle/10324/23221
  4. Montero, J. y col. Trastornos temporomandibulares y su interacción con la postura corporal. Revista Cubana de Estomatología. 2014. 51. 3-14. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-75072014000100002
  5. Imagen extraída de EFISIOTERAPIA
  6. Imagen extraída de Recuperación Funcional

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